De Frankenstein a sistema: cómo dejé el vibe coding
Mis primeros proyectos con IA se rompían en cuanto juntaba dos piezas. Lo que lo arregló no fue un modelo mejor, sino un método.
Cuando empecé a construir con IA, a finales de 2022, hacía lo que hoy llamamos vibe coding: pedir, copiar, pegar y cruzar los dedos. Y funcionaba. O eso creía.
Un amigo desarrollador miró lo que estaba haciendo y me lo dijo sin anestesia: “Esto es un Frankenstein. Se va a romper a la de nada.” Me sentó fatal. Le contesté que no confiaba en la IA, que no veía todo lo que se podía hacer con ella.
Tenía razón él.
Mis proyectos eran muy sencillos, y mientras fueran una sola pieza aguantaban. El problema llegaba al unir dos cosas que había construido por separado: no encajaban, y al tocar una se rompía la otra. Cada sesión empezaba de cero, porque nada de lo decidido el día anterior estaba escrito en ninguna parte.
Es tentador echarle la culpa a la IA de entonces, que recordaba unos pocos miles de palabras. Hoy recuerda cientos de veces más. Pero la memoria no era el problema. Si construyes sin orden, sin un sistema, las cosas se rompen hoy igual que entonces.
Lo que me cambió fueron tres descubrimientos, uno detrás de otro:
- El PRD. Un documento que dice qué se construye, para quién y qué tiene que pasar para darlo por bueno. Parece burocracia hasta que lo usas: de repente la IA y tú habláis de lo mismo.
- El spec-driven development. No se escribe código hasta que está claro qué se construye y cómo se va a comprobar que funciona.
- Mi propia plantilla. Junté todo en project-template: unos documentos que el agente lee antes de empezar, una ficha por cada funcionalidad y un registro de cada cambio.
No se trata de dejar de construir rápido. Sigo lanzando proyectos en 48 horas. Se trata de que lo que construyes el lunes siga en pie el viernes.