De la idea a producción en 48 horas
Cómo paso de una idea a las once de la noche a un producto publicado, sin que se convierta en un Frankenstein.
Las ideas me llegan a cualquier hora. A las once de la noche, de repente, ¡pam!, una idea. Y me pongo. Mi objetivo es siempre el mismo: tenerla publicada en 24 o 48 horas como mucho.
Para que salga rápida y no se rompa, sigo siempre el mismo camino:
- Conversación antes que código. Le cuento la idea al agente y él pregunta: para quién es, qué problema resuelve, qué queda fuera. Con eso se rellena el documento de producto.
- La documentación en una mañana. Requisitos numerados, cómo se va a comprobar cada uno y la arquitectura. Parece mucho, pero con un agente son un par de horas, y ahorra días.
- Una funcionalidad cada vez. Cada pieza grande tiene su ficha. La acordamos, se construye, se prueba y se cierra antes de empezar la siguiente.
- Pruebas después de construir, no antes. Escritas leyendo el código real, no imaginándolo.
- Publicar. Si no está publicado, no existe.
Y luego, lo más difícil para mí: parar. Una vez lanzado, el reto para mí ha terminado. Pero eso da para otra nota.